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Los llamados tránsfugas en la política

Me parece que el significado más completo del término “tránsfuga” es aquel que señala que es una “denominación atribuida en la política a aquellos representantes que, traicionando a sus compañeros de lista o de grupo –manteniendo éstos últimos su lealtad al partido que los presentó en las correspondientes elecciones-, o apartándose individualmente o en grupo del criterio fijado por los órganos competentes de las formaciones políticas que lo han presentado, o habiendo sido expulsado de éstas, pactan con otras fuerzas para cambiar o mantener la mayoría gobernante, o bien dificultan o hacen imposible a dicha mayoría el gobierno de la entidad”.

El fenómeno del transfuguismo en los últimos años en nuestro país ha causado desasosiego y malestar por un sector de los ciudadanos, particularmente hacia los miembros del Órgano Legislativo que alcanzan un escaño por un colectivo político y posteriormente se pasan a otro, antes, durante o después de asumir el cargo, encaminando esta inclinación, de manera excesiva.

En algunas ocasiones forman parte de la denominada ´bancada opositora´ y luego se pasan sin ningún tipo de consideración al gobierno de turno, ya sea renunciando a su partido original e ingresando a algún colectivo del gobierno, o cuando se presentan los proyectos de ley en el órgano legislativo por el gobierno, votan a favor de éste, integrándose de manera indirecta al bloque legislativo gubernamental.

También reconocemos con sensatez que en algunas oportunidades algunos legisladores ante la poca dinámica de las directivas de sus propios partidos políticos, aunado al deficiente trabajo que desempeñan en su gestión proselitista y de organización partidaria y a la poca atención en muchos aspectos que le ofrecen a sus representantes legislativos, éstos últimos prefieren cambiar de bando, buscando un mejor espacio político hacia sus futuras aspiraciones. Aunque debemos confesar que son escasos los ejemplos.

La mayoría de la población considera que la generalidad de los legisladores que cambian de tolda partidaria es porque buscan y persiguen algún tipo de privilegios o de beneficios y no por disconformidad con el mando partidario y mucho menos por razones de convicción.

Sucede con asiduidad que los legisladores que cambian de partidos políticos, a veces éstos han pertenecido a varios partidos políticos, durante su función política, buscando, entre otros motivos, la captación de más cargos políticos para sus seguidores.

Pero también la epidemia del transfuguismo no sólo se da con los electos a puestos de elección popular, sino también con la simple membresía que se traslada de un partido político a otro, para conseguir un puesto en el gobierno o para mantenerlo. Un hecho real es que no poca de esa membresía se han mantenido en un solo partido, sino que han pertenecido a varios partidos políticos.

Un fenómeno frecuente en nuestra política criolla es el aumento considerable de afiliados una vez un partido político asume el gobierno, mientras que los partidos que quedan en oposición ven disminuir su número de inscritos, hecho éste plenamente comprobado y documentado. Sin embargo, debo admitir que a veces me sorprende la ingenuidad de la reacción de ciertos sectores ante la realidad del transfuguismo, como si este fenómeno no hubiera existido antes en nuestra política nacional y, por qué no decirlo, también en muchos lugares del mundo.

Se asombrarían muchos al informárseles que desde el inicio de nuestra república, en el primer gobierno constitucional del país, del Dr. Manuel Amador Guerrero, la primera Asamblea Nacional de Diputados que se constituyó tenía mayoría liberal y por ello constantemente sometían al Presidente de la República, quien era miembro del Partido Conservador. A pesar de dicha ventaja, surgió el primer caso de transfuguismo político cuando tres diputados liberales apoyaron al Primer Mandatario, y junto con los diputados conservadores formaron la mayoría a favor del gobierno, quedando el resto de los diputados liberales en minoría, seguidores éstos del Dr. Carlos A. Mendoza, lo que originó que arremetieron sin piedad contra los tres diputados liberales a quienes llegaron a calificar de “tránsfugas” y de “traidores”, por haber permanecido al lado del Presidente Amador Guerrero.

Otro caso de transfuguismo en nuestra historia republicana acontece cuando el domingo 2 de junio de 1940 fue elegido Presidente Constitucional el Dr. Arnulfo Arias Madrid, para el período 1940 a 1944, teniendo éste 39 años de edad y habiendo sido candidato único. El Dr. Arias Madrid fue respaldado por una potente coalición, denominada “Partidos Coaligados”, integrada por el Partido Conservador, el Liberal Nacional, el Liberal Demócrata, el Liberal Unido y su partido, el Nacional Revolucionario.

El 9 de octubre de 1941, durante su ausencia del país, el Dr. Arnulfo Arias Madrid fue depuesto del cargo de Presidente de la República, en un golpe de gobierno estructurado con anticipación, que contaba entre sus participantes uno de sus más cercanos colaboradores, su Ministro de Gobierno y Justicia, así como el Comandante de la Policía Nacional.

Seguidamente, una vez enviado al exilio, muchos de sus copartidarios, entre ellos algunos diputados de su partido y de la alianza que al principio respaldó al Dr. Arias, se sumaron al nuevo gobierno, encabezado por su ex ministro de Gobierno, Ricardo Adolfo de la Guardia.

Su partido político, el Partido Nacional Revolucionario, quedó dominado por aquellos a quienes él llamó “traidores” e hizo que posteriormente se inscribiera un nuevo colectivo.político, el Partido Nacional Revolucionario Auténtico, después denominado Partido Revolucionario Auténtico (PRA).

Otro prototipo dentro de la definición amplia del transfuguismo ocurrió ante una fuerte crisis institucional el 24 de noviembre de 1949, cuando el Comandante de la Guardia Nacional reunió al Jurado Nacional de Elecciones para que produjera un recuento de los votos del torneo electoral de 1948, lo que resultó en la aceptación de la victoria eleccionaria del Dr. Arnulfo Arias Madrid, asumiendo así su segundo gobierno.

El 9 de mayo de 1951, el Dr. Arnulfo Arias Madrid fue derrocado por segunda vez en su vida política y algunos miembros de su partido, el Partido Revolucionario Auténtico (PRA), decidieron continuar en el nuevo gobierno, presidido por Don Alcibiades Arosemena Quinzada, quien pertenecía al mismo Partido Revolucionario Auténtico (PRA) por su condición de Vicepresidente, ejerciendo el resto del período entre el 9 de mayo de 1951 hasta el 1 de octubre de 1952.

En vista de esta circunstancia, el día 20 de septiembre de 1951, Arnulfo Arias Madrid, impartió directrices para inscribir un nuevo partido político, denominado Partido Panameñista.

El doctor Arnulfo Arias Madrid fue juzgado por la Asamblea Nacional de Diputados y su juicio terminó el 25 de mayo de 1951, declarándolo culpable del delito de extralimitación de sus funciones constitucionales, destituyéndolo de su cargo y inhabilitándolo a perpetuidad para ejercer cargo público. Nueve años después, la Asamblea Nacional de Diputados le devolvió los derechos políticos al Dr. Arias, al reformar la sentencia del 25 de mayo de 1951.

En las elecciones generales de 1964 se le reconoció el triunfo electoral a Don Marco Aurelio Robles Méndez como Presidente de la República, a Don Max Delvalle y a Don Raúl Arango como Primer y SegundoVice Presidente respectivamente.

Al principio de su administración, el Presidente Robles contaba con una holgada mayoría de los diputados de la Asamblea Nacional, como corolario de la diversidad de colectivos políticos que lo apoyaron en dichas elecciones generales.

No obstante, en las postrimerías de su administración fue acusado ante la Asamblea Nacional de Diputados por extralimitarse en sus funciones constitucionales. Dicha Asamblea fue convocada a sesiones judiciales y por decisión de la mayoría de diputados, previamente partidarios y amigos del mandatario, fue destituido el 24 de marzo de 1968, con una votación de 30 diputados en su contra y 11 a su favor, con un (1) salvamento de voto. Posteriormente, la Corte Suprema de Justicia declaró el proceso como viciado de nulidad, revocó lo actuado por el Organo Legislativo y ordenó el archivo del expediente, permaneciendo el Presidente Robles en el cargo.

En 1991, durante la administración del Presidente de la República Guillermo Endara Galimany se rompió la alianza política con el Partido Demócrata Cristiano (PDC), y como consecuencia de ello surgió lo que se llamó el grupo de los “chocolates”, diputados de la democracia cristiana que se opusieron a su colectivo político y permanecieron respaldando al Organo Ejecutivo encabezado por el Presidente Endara. A cambio de este apoyo, los denominados “chocolates” obtuvieron la presidencia de varias comisiones legislativas de la Asamblea Nacional de Diputados.

Asimismo surgieron actitudes rebeldes de diputados, que en su momento se les llamó “Los Ninjas”, el denominado Pacto de La Pintada y el Pacto META.

Otro caso se manifestó en el torneo electoral de mayo de 1999 cuando fue elegida Presidente de la República Doña Mireya Moscoso Rodríguez con la alianza “Unión por Panamá” compuesta por los partidos Arnulfista, MOLIRENA, Cambio Democrático y MORENA. La Alianza “Nueva Nación” respaldó a Martín Torrijos e incluyó los partidos PRD, Solidaridad y Liberal Nacional. Otro candidato lo fue Alberto Vallarino, apoyado por la “Alianza Opositora”, apoyada por la Democracia Cristiana, Liberal Auténtico y Renovación Civilista. Previo a estas elecciones, en octubre de 1998 el Partido Demócrata Cristiano decide postular a un ex miembro del Partido Arnulfista, el Sr. Alberto Vallarino, quien es apoyado por algunos sectores de la fuerza panameñista, entre ellos once diputados panameñistas quienes dejaron al Partido Arnulfista para respaldar al candidato Vallarino.

Este fenómeno de transfuguismo de los diputados panameñistas fue denominado “Los Saltamontes” en la política criolla.

En 2009 gana la Presidencia de la República la “Alianza por el Cambio” de Ricardo Martinelli Berrocal. Durante su administración, los diputados tránsfugas se hicieron famosos (2009-2004). Las figuras del transfuguismo fue notoria y palpable, especialmente en lo que se refieren a los diputados que formaron parte de la oposición que se incorporaron especialmente a las filas del partido político del Presidente de la República, Cambio Democrático.

En las elecciones del 2014 obtiene el triunfo electoral el candidato opositor, Ing. Juan Carlos Varela, con la alianza “El Pueblo Primero”. En el transcurso de su mandato la percepción de la población es que el poder del Organo Ejecutivo empieza a influir en el Organo Legislativo. Los dos grandes partidos políticos de oposición con una mayoría considerable de diputados en la Asamblea Nacional, el Cambio Democrático y el PRD, comienzan a rebelarse contra las directrices de la directiva de sus propios partidos políticos, dejando los mismos internamente fraccionados y logran sumarse a los que algunos llaman el “Pacto de Gobernabilidad”.

Todo esto nos lleva a pensar que el transfuguismo en nuestro país no ha sido nada nuevo y por el contrario, en vez de desaparecer, continúa con más bríos en nuestra política nacional.

Algunos consideran que los políticos que actúan de esta manera son saltamontes y camaleones, oportunistas que están al acecho, buscando la perniciosa práctica del acomodo, poniendo en evidencia la falta de verdaderos principios ideológicos y éticos en los partidos políticos.

El transfuguismo es una enfermedad que amenaza el estado de derecho y la democracia porque lleva esta inclinación al límite. A menudo observamos que no pueden pasar más de un período legislativo en un mismo partido, luego se pasan a otro, incorporándose a otro bloque legislativo.

También es cierto que muchas veces los diputados tienen evidentes diferencias con la dirección partidaria, se apartan de ésta para lograr mayor autonomía e independencia en sus decisiones.

Asimismo, en muchas ocasiones buscan pasar a otra fuerzas políticas donde puedan obtener mayores logros, buscando su interés personal y ganar algún tipo de prebenda o canongía. Pero también no es menos cierto que los diputados se consideran los verdaderos dueños de sus escaños, que se deben a sus electores y por ello no se les puede reclamar una obediencia ciega al partido o mejor dicho, a los organismos del Partido.

Pero el flagelo del transfuguismo es más longevo de lo que se imaginan. No podemos olvidar que el Presidente Abraham Lincoln abolió la esclavitud consiguiendo votos del partido adversario, el Demócrata, a través del ofrecimiento de cargos y prebendas, y quienes aceptaron fueron llamados traidores. Situaciones difíciles vivió el Presidente Carter para poder conseguir los votos necesarios para la aprobación del Tratado del Canal de Panamá, cuyos votos se consiguieron sólo pocas horas antes de la votación.

De cara a esta vista general sobre la figura del transfuguismo, debemos reconocer que a pesar de que el mismo se da en muchas partes del mundo, sólo posiblemente podrá evitarse y controlarse en los diputados cuando se establezca el principio y por cierto muy cuestionado, de que el mandato logrado por un diputado en las elecciones debe corresponder al partido y no al individuo, estableciendo de esta forma el concepto de lealtad partidaria.

O la otra posición que muy acertadamente recordaba el Dr. Carlos Iván Zúñiga, Ex Diputado de la Asamblea Nacional, el 11 de julio de 2005, quien refiriéndose en un artículo al tema y al Diputado Liberal Simeón Cecilio Conte, señalaba lo siguiente: “La mayoría que tenía el Presidente José Antonio Remón Cantera en la Asamblea Nacional era aplastante. Se suponía que los pocos diputados de la oposición se mantendrían irreductibles en las líneas contrarias al oficialismo. De pronto surgió un debate sobre unas exoneraciones que patrocinaba el Gobierno. Uno de los diputados opositores inesperadamente asumió posiciones de apoyo al régimen imperante. La mínima bancada antiremonista no salía de su asombro y el momento fue aprovechado por el diputado liberal Simeón Cecilio Conte para censurar al diputado que claudicaba. –- ¿Cómo es posible que usted se ha atrevido a dar semejante brinco?, expresó Conte. ---Lo que me extraña, ripostó el diputa tránsfuga, ya desaparecido, -es por qué usted aún no ha hecho lo mismo. ---El diputado Conte, con el rostro visiblemente alterado, dio una respuesta lapidaria en los siguientes o parecidos términos: “Nunca seré un transfuga porque, además de ser un hombre de principios, tengo memorias que venerar, las de mis padres”.

Y usted, mi estimado lector, a su juicio, cuál debería ser la solución frente a esta realidad inocultable?

* El autor es abogado